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¿Qué dice el Catecismo sobre la homosexualidad?

Ser una persona LGBTQ+ dentro de la Iglesia Católica Romana significa vivir en conflicto interno y, al mismo tiempo, luchar por la aceptación

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“Jesús siempre tendió la mano a aquellos que se sentían excluidos”, dijo a BBC News Brasil el sacerdote jesuita James Martin, consultor del Vaticano sobre temas LGBTQ+ y autor, entre otros libros, de “Construyendo un puente: cómo la Iglesia católica y la comunidad LGBTQ+ pueden establecer una relación de respeto, compasión y sensibilidad”.

“La Biblia no habla con frecuencia sobre la homosexualidad, pero cuando lo hace, lo hace en términos universalmente negativos. Sin embargo, también recomienda lapidar a las personas que cometen adulterio y ejecutar a aquellos que profanan el nombre del Señor, cosas que ya no apoyamos más. Por lo tanto, debemos entender estas cosas en su contexto”, recuerda.

En el Catecismo de la Iglesia Católica -documento que resume las normas que deben seguir los fieles- hay tres párrafos dedicados al tema.

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El número 2357 nos recuerda que la Biblia presenta la homosexualidad “como una depravación grave y la tradición siempre ha declarado que los actos de homosexualidad son intrínsecamente desordenados”.

“Son contrarias a la ley natural, cierran el acto sexual al don de la vida, no proceden de una verdadera complementariedad afectiva sexual, no pueden, en ningún caso, ser aprobadas”, continúa.

El párrafo siguiente afirma que esta “propensión objetivamente desordenada” es una “prueba” para los homosexuales que, por tanto, “deben ser acogidos con respeto, compasión y sensibilidad”.

“Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida y, si son cristianos, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que puedan encontrar debido a su condición”, explica el pasaje.

Finalmente, el punto 2359 subraya: “las personas homosexuales están llamadas a la castidad”.

La investigadora de la Pontificia Universidad Católica de Río, teóloga Suzana Moreira, destaca que ya hay un matiz en el Catecismo a la hora de posicionar el tema.

“La cuestión de la homosexualidad viene justo después de la explicación de qué es la castidad y qué viola la castidad”, destaca a BBC News Brasil.

“El Catecismo se refiere a la homosexualidad como un ‘trastorno’, pero también afirma que las personas LGBTQ+ deben ser tratadas con ‘respeto, sensibilidad y compasión'”.

“Finalmente, las palabras y acciones del Papa Francisco también han sido una forma de enseñanza, y constantemente le dio la bienvenida a las personas LGBTQ+ y abogó por la despenalización de la homosexualidad”, agrega Martin.

Según el sociólogo y biólogo Francisco Borba Ribeiro Neto, excoordinador del Centro Fe y Cultura de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) y actual editor del periódico O São Paulo, de la Arquidiócesis de São Paulo, se trata de una adaptación de la misma idea de vida sexual que la Iglesia aplica a las parejas heteronormativas.

En declaraciones a BBC News Brasil, enfatizó que la cuestión se refiere a la “práctica de relaciones sexuales entre personas del mismo sexo” y no al hecho de “que una persona sea homosexual, [lo que] no implica ninguna forma de discriminación en sí misma”.

“Lo que se les pide a los homosexuales es que vivan la castidad, un mandamiento que también aplica a los heterosexuales. “

“Si un hombre tiene relaciones sexuales con una mujer fuera del matrimonio, también peca contra la castidad. En este sentido, la comunidad homosexual tiene razón al quejarse de que sectores del catolicismo los estigmatizan sin considerar sus propios pecados,” dice Ribeiro Neto.

“Los homosexuales y los heterosexuales tienen los mismos derechos y obligaciones en la Iglesia Católica. No es una cosa u otra lo que los diferencia. La cuestión fundamental es no pecar contra la castidad, y esto aplica a ambos y les causa los mismos impedimentos”, afirma Ribeiro Neto.

El conflicto, como explica el sociólogo, radica en la comprensión de cómo la religión católica trata oficialmente el sexo.

Los homosexuales quieren que sus relaciones sexuales no sean consideradas como pecados contra la castidad.

La doctrina católica no lo acepta porque rompe la estructura ontológica de las relaciones sexuales, que son un encuentro entre personas diferentes que expresa tanto su amor mutuo como la posibilidad de dar vida a un nuevo ser humano, explica el especialista.

Para la Iglesia católica, el sexo debe ser la conjunción de dos dimensiones, la unitiva y la procreativa.

El caso procreativo implica una limitación biológica. La vertiente unitiva se topa con un impedimento sacramental: aunque el matrimonio civil entre personas del mismo sexo es una realidad en muchos países, para la Iglesia la definición del matrimonio se restringe a la pareja formada por hombre y mujer.

Haciendo una analogía entonces, para la doctrina de la Iglesia, una pareja homosexual comete, al tener relaciones sexuales, un pecado equivalente al de una pareja heterosexual no casada —al fin y al cabo, para la Iglesia no están oficialmente unidos matrimonialmente— que utiliza algún método anticonceptivo, renunciando a la posibilidad de procreación.

Con información de: BBC

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